Cuaderno de bitácora – parte 2.

Día 1428.

Estoy tan confundida en tantos aspectos que ya simplemente no entiendo nada.

Estoy perdida.

¿Cuándo he consolidado una vida aquí?
¿De verdad quiero abandonarla?
¿Estoy huyendo?
¿Me autosaboteo?

Ya no soy la misma y no sé que quiero hacer.

Me pasa otro tanto con quien soy. Ya no se cual es el sentido de mi propia vida,

Ni quien quiero ser
ni soy.

¿Cuál es mi centro?
¿Qué necesito para ser feliz?

Nos cuestionamos demasiado de manera totalmente inconformista, y es que no sabemos vivir de otra manera.

Románticos nos llaman… yo nos llamo gilipollas.

Supongo que el sentido está en volver a hacer felices a los demás y hacer del mundo que te rodea un lugar mejor.

No. Puede. Ser.

Mierda.

Otra vez.

Y otra.

Cuando será que
dejarás de llamarme sin querer.

Cuando será que
tenga que ser.

Cuando será que
dejaré de sentirte en piel
como creo
que quieres hacerme sentir.

Cuando será que
aceptaré que no, y no, y no.

Ojalá tan solo
aunque todo fuera nada

solo oyese

Si.

Battle lines – Bob Moses

Felicidad.

Volver a poner los pies en la tierra.

Que todo retorne a lo que es.

La vida como momentos.

Las cosas como lo que son.

Sin más emociones

ni más brillo.

Solamente el momento.

Aprender a vivir

y aprender a quererlo

como es.

Grito de supervivencia.

Luces apagadas
solo destellos multicolor.

Ya todo daba igual.

No sentía nada de lo que le rodeaba.

Solo la música
que penetraba cada poro
cada célula
de su piel.

Y la última mordida
que no abandonaba su piel.

Le sonríen
de manera sugerente.

También le da igual.

Habla mucho
y sonríe mucho
aunque si la conoces sabes
que dice muy poco.

Hasta que ve sus ojos.

No deja de sonreír.

Pero lo mira en silencio.
Gritando sin hablar.

“Aunque quiera llorar, tú solo llévame a bailar”.

Berlín U5 – Zahara

La peor droga.

A mi dame historias
historias que me hagan soñar.

Que me hagan viajar a universos paralelos
en los que todo es posible.

En los que los que se han ido vuelven
y se quedan.

En los que las miradas hablan.

En los que parecemos niños.

En los que la música no para
pero deja de decir lo que nosotros no podemos
porque podemos.

En los que los únicos secretos
son los que guardamos para hacernos vibrar.

En los que todo es eterno
y se desvanece.

A mi dame historias
historias que me hagan soñar

historias que me hagan sentirme viva.

Sólo una más.

Cada vez que pienso

en todo lo que podríamos haber sido tú y yo

el corazón me da un vuelco.

En todas las batallas que hubiéramos librado

las guerras que habríamos ganado

las tensiones que habríamos liberado.

Y

sobre todo

en esa adicción

que sólo podía compartir contigo.

Que pena

que hayas querido abandonar la dopamina.

Que pena

que la música haya parado

que no signifique nada

y que ni siquiera hayamos podido comenzar a bailar.

Que pena

que hayas pasado a ser

sólo una conversación pendiente más.

El fin del mundo – La La Love You

Voz alta.

Que cuando dije que estaba tremendamente aburrida, tú me preguntaste por qué.

Y te hable de lo que nos falta, te hablé de lo que nos estamos perdiendo. De experiencias, arte, música, personas.

Pero no te hable de eso. De esas cosas que no se pueden decir en voz alta. De todo lo que se ahogó en mi garganta.

De la chispa, la atracción, la prohibición.

De que no quiero sentir. Sólo quiero saber.

Saber más sobre lo mucho que nos parecemos, pero sobre todo de nuestras (in)diferencias.

De que no se qué hacer contigo.

Y sobre todo de que no se qué hacer con la tormenta que me has generado dentro.

“mis historias, tus fotos, y un plan”

El pelo le caía por la cara, pero podía ver con claridad. El sol entraba por su ventana y se reflejaba en las sábanas deshechas. Era la hora.

Abrió una antigua maleta y tiró cuatro prendas, un libro y una vieja libreta. La cerró de un golpe y sonrió. Nunca volvió a mirar atrás.

Pequeño desastre animal – Vetusta Morla

El día que me reconcilie con el tiempo…

Se sintió el tiempo desprovisto de vida.
Y entonces, quiso saber de mí…

¿Quien eres?,
Acaso, ¿me esperas? …
No soy más que la rima que intentas que cuadre, mientras se hace palpable tu espera…
Y tú agotandote en cada letra.

No intentes que me importe lo que sientas, pues yo no soy más que ese anhelo que respiras.

Soy sensaciones, emociones y almas vivas.
Existes dentro de mi…
Yo soy el sentido y tú eres la vida.
El sentido prosigue, y la vida termina.

Y así, quise matar al tiempo, entre rima y rima.
Así valore lo que era la vida,
Así entendí que el tiempo era mi reflejo.
Y que esto no es más que un juego.

Quise deshabitarme, pero el final ya estaba escrito…
La muerte como aliada, y el tiempo siendo enemigo…
Con la única certeza de que me iré, pero ya no estaré vivo.